martes, 7 de abril de 2015

Decálogo de la Seguridad en la Montaña

Por el Dr. Manuel Avellanas

No hay nada mejor que un suceso doloroso para aprender una lección (Pit Schubert)

Partiendo que la prevención es un pilar fundamental en la reducción de los accidentes de montaña, exponemos una serie de puntos básicos que no se pueden olvidar a la hora de planificar una actividad y puedan ayudar a la reducción de estos accidentes.



Decálogo de seguridad 

  1. Planificar previamente la actividad. Obtener información fiable y contrastada sobre la ruta y la actividad que se pretende realizar, exigencia física y técnica, etc. En ésta “fase de diseño” de la actividad es donde se puede actuar sobre aquello elementos que generan los riesgos que la actividad conlleva. Esta planificación previa adquiere mayor interés cuando la actividad que se realizará es extranacional. Las posibilidades de rescate en caso de accidente pueden ser muy limitadas en algunos países.
  2. Informarse de la meteorología de la zona. No hay que olvidad que la meteorología en la montaña es muy variable. Hoy día existen numerosas posibilidades de obtener esta información. Esta información es valiosa para analizar, evaluar y valorar la tolerabilidad de estos riesgos (lluvia, nieve, tormentas, viento, etc) que pueden presentarse o acompañar a la actividad. 
  3. Confirmar en la zona la información previa. Una vez llegados a la zona de la actividad confirmar la información adquirida previamente sobre las condiciones de la nieve, climatología, nivel de agua de los barrancos, modificaciones y peligros surgidos últimamente en la ruta y/o actividad etc. Esta información se puede confirmar en los centros de información, guías de montaña, refugios, Guardia Civil, etc. 
  4. Llevar todo el equipo adecuado para la actividad a desarrollar perfectamente revisado y ajustado a la información y planificación previa. Material técnico, ropa, calzado, documentación específica, equipos de protección solar, comida y agua, etc. Si la actividad es de alto compromiso, se debería ampliar a botiquín y recursos de emergencia. 
  5. No ir solo a la montaña para realizar la actividad. De hacerlo, limitarse exclusivamente a lugares con experiencia previa, conocidos y de acorde con la capacidad física y técnica. Salvo circunstancias excepcionales no dejar nunca solo a un integrante del grupo y mucho menos si está herido o fatigado. 
  6. Informar sobre la actividad e itinerario previsto y respetar lo planificado. Comunicar a alguien (refugio, camping, hotel, amigos, familiares) el lugar y la actividad a realizar. Y muy importante, aunque a veces nos resulte engorroso, es imprescindible avisar del fin de la actividad a esa misma persona a la que informamos al comienzo de la misma. Esta recomendación es fundamental cuando se pretende realizar una actividad en solitario 
  7. Adecuar la actividad a nuestras condiciones físicas y técnicas. Ser modestos y saber renunciar. Hay que saber renunciar, aunque uno sea muy experimentado. La montaña siempre estará allí y nos esperará. Siempre hay que anteponer la seguridad colectiva a la individual. Nunca hay que ser confiado ni disminuir la atención por fácil que sea la actividad. 
  8. Aprender a orientarse. Llevar GPS, cartografía de la zona y brújula. No se puede confiar todo al GPS, en determinadas situaciones puede fallar. Con un correcto manejo de la brújula y de la cartografía se disminuyen los riesgos y se evitan accidentes. 
  9. La actividad en montaña no finaliza hasta que regresamos a lugar seguro. Hacer cumbre es sólo la mitad. No bajemos la guardia hasta estar completamente a salvo. Aquí se incluye el retorno a casa en el coche. Son demasiados los practicantes en deportes de montaña accidentados en la carretera tras una dura actividad. 
  10. Ante cualquier accidente avisar al número de emergencias del país en el que nos encontremos e incluso a los familiares o persona de contacto. Cada minuto es importante. Para cumplir esta recomendación es necesario llevar un teléfono móvil con las baterías cargadas o cualquier otro medio de comunicación para lanzar la alarma. El GPS es de gran utilidad para comunicar adecuadamente nuestra posición y facilitar la localización. En España los teléfonos de emergencia más útiles son 112 (Protección Civil), 062 (Guardia Civil). En actividades extranacionales hay que ser conscientes a donde vamos y de las limitaciones que podemos encontrarnos en caso de sufrir un accidente y necesitar un rescate. Muchas veces se minimiza este riesgo, no se informa adecuadamente del mismo a los familiares y causa un gran revuelo e impacto mediático.
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