lunes, 2 de septiembre de 2013

Enfermedades que todo viajero debería conocer


Las enfermedades infecciosas, con frecuencia, se asocian a la actividad que realizamos. Así ocurre con las denominadas enfermedades del viajero, que suelen ser más frecuentes en las personas que se trasladan de un lugar a otro, al exponerse a microorganismos con los que no se ha tenido contacto previamente. Este tipo de enfermedades están muy relacionadas con el lugar de destino y la conducta del viajero.

Viajar con el conocimiento de los problemas de salud que puede haber en el punto de destino y durante el trayecto no es viajar asustado. En la mayoría de los casos un pequeño número de intervenciones sencillas nos harán prevenir o curar con rapidez cualquier problema de salud que se nos presente.
Viajar es muy divertido pero caer enfermos durante la aventura pude hacernos vivir una desagradable experiencia. No olvidemos que los accidentes representan la causa más común de morbilidad y mortalidad. Dentro de las enfermedades infecciosas, la posibilidad de infección se verá influenciada por la situación clínica previa del viajero, su conducta y otros factores dependientes del lugar de destino, como la higiene, saneamiento, el itinerario o el motivo del viaje.

Muchas de las enfermedades del viajero pueden ser graves y potencialmente mortales. Las que describimos a continuación son algunos ejemplos de dolencias que pueden adquirirse con frecuencia durante un viaje:

·    Diarrea del viajero. Es la enfermedad más común entre los viajeros. Se produce al consumir bebida o comida contaminada por microorganismos patógenos. Aunque el riesgo es mayor en los países pobres, en cual­quier país puede haber lugares con mala higiene. Para disminuir el riesgo, se recomienda adoptar precauciones con relación a todas las bebidas y alimentos, incluidos los servidos en hoteles y restaurantes de buena calidad. Si aparece diarrea se debe aumentar la ingestión de líquidos, como agua embotellada, hervida o clorada. Si la diarrea continúa durante más de un día, se debe tomar una solución de sales de rehidratación oral (SRO) y continuar el consumo normal de alimentos, haciendo especial hincapié en los niños y las personas mayores.

·    Brucelosis. Es una enfermedad que afecta principalmente a los animales pero puede ser transmitida a las personas a través del consumo de leche o quesos frescos no pasteurizados o de carne de animales infectados. Provoca fiebre y malestar continuo o intermitente durante meses si no es tratada adecuadamente. Los viajeros no deben consumir alimentos sin control sanitario.

·    Chikungunya. Enfermedad producida por un virus que se transmite a través de la picadura de mosquitos que tienen su máxima actividad a primeras horas de la mañana y últimas de la tarde (Aedes aegypti y Aedes albopictus). Produce fiebre y dolor en las articulaciones. Los viajeros deben adoptar medidas para evitar las picaduras de mosquitos tanto durante el día como durante la noche.

·    Dengue. El mosquito Aedes aegypti puede transmitir también el virus del dengue. Produce fiebre conocida como “fiebre rompehuesos” por los dolores musculares y óseos que la acompañan. 

·    Fiebres hemorrágicas. La mayoría de los virus que causan fiebres hemorrágicas son transmitidos por mosquitos (dengue, fiebre amarilla, fiebre del valle del Rift), garrapatas (Fiebre hemorrágica de Crimea Congo), roedores (Hantavirus, Lassa) y murciélagos (Ébola y Marburg). El virus Ébola y Marburg se adquiere por contacto con tejidos de primates no humanos enfermos y otros mamíferos, pero la mayoría de las infecciones humanas son el resultado del contacto directo con fluidos o secreciones corporales de pacientes infectados.

·    Paludismo. El paludismo es una enfermedad producida por diferentes especies del parásito Plasmodium y  transmitida por el mosquito Anopheles. Es frecuente en muchos países tropicales y subtropicales.  Más de 10.000  viajeros enfermos por  paludismo son detectados todos los años.  Produce fiebre alta y puede llegar a ser mortal. Los viajeros no inmunes expuestos a la picadura del mosquito, especialmente entre el anochecer y amanecer, tienen riesgo de contraer paludismo. Los principios fundamentales de protección frente al paludismo se basan en el conocimiento del riesgo, evitar las picaduras de mosquitos, tomar medicamentos frente al paludismo y consultar inmediatamente con el médico si aparece fiebre después de 7 días y antes de  3 meses desde la salida de un país o zona de riesgo de malaria.

·    Hepatitis C. Los viajeros se exponen al virus de la hepatitits C cuando practican con­ductas de riesgo que implican el uso de agujas o jeringuillas contami­nadas para inyecciones, acupuntura, piercing o tatuajes. Puede adquirirse la enfermedad si tras un accidente o emergencia médica se requiere una transfusión de sangre que no ha sido sometida a análisis para la detección del VHC. Los viajeros dedicados a labores humanitarias pueden estar ex­puestos a sangre u otros fluidos corporales infectados en centros de aten­ción sanitaria.

·    ITS. Las infecciones de transmisión sexual se adquieren a través de prácticas sexuales sin protección, produciéndose con frecuencia durante los viajes. VIH, Hepatitis B, sífilis y gonorrea son ejemplos de graves patologías que pueden ser contagiadas por una relación sexual esporádica anal, oral o vaginal sin protección. La utilización de preservativos y la información adecuada sobre sexo seguro, riesgos y medidas preventivas son consideradas las mejores medidas de prevención,

La mayoría de las enfermedades del viajero pueden prevenirse con  medidas de higiene adecuadas, tanto en el aseo personal como en alimentos y bebidas, prevención de las picaduras de insectos y evitar prácticas de riesgo, con información previa sobre las enfermedades más frecuentes en el lugar de destino y la administración de vacunas y profilaxis necesarias.

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